Historicas

El voto femenino y yo: mi pecado mortal/CLARA CAMPOAMOR

El voto femenino y yo: mi pecado mortal/CLARA CAMPOAMOR

 

Ayer se cumplieron 87 años en que las mujeres pudieron votar por primera vez en España, y por ello queremos homenajear a la abogada, escritora y gran política CLARA CAMPOAMOR, que luchó incansablemente porque el voto femenino fuera posible.

 

 

Ayer se cumplieron 87 años en que las mujeres pudieron votar por primera vez en España, y por ello queremos homenajear a la abogada, escritora y gran política CLARA CAMPOAMOR, que luchó incansablemente porque el voto femenino fuera posible.

 

Clara Campoamor Rodríguez nació en Madrid el 12 de febrero de 1888. Era hija de un matrimonio formado por un contable de un periódico, Manuel Campoamor Martínez, y una modista, Mº Pilar Rodríguez Martínez. Tuvo dos hermanos, aunque desgraciadamente solo sobrevivió uno de ellos.

Y es que, en una semana de abril como ésta, pero de hace 48 años, fallecía en Lausana (Suiza) esta importante política española que logró incluir el voto femenino en la Constitución.

Clara Campoamor Rodríguez nació en Madrid el 12 de febrero de 1888. Era hija de un matrimonio formado por un contable de un periódico, Manuel Campoamor Martínez, y una modista, Mº Pilar Rodríguez Martínez. Tuvo dos hermanos, aunque desgraciadamente solo sobrevivió uno de ellos.

Cuando tenía 10 años su padre falleció, lo que la llevó a tener que dejar sus estudios para colaborar en la economía familiar; así, modista, dependienta o telefonista son algunos de los trabajos que realizó.

En 1909 consiguió plaza como auxiliar de Telégrafos del Ministerio de Gobernación. Fue destinada unos meses a Zaragoza y, después, cuatro años a San Sebastián.

En 1914 regresa a Madrid tras conseguir una plaza por oposición en el Ministerio de Instrucción Pública como profesora de taquigrafía y mecanografía.

Años más tarde trabajó como secretaria del director del periódico La Tribuna, puesto por el que empezó a interesarse por la política.

En 1920 inició bachiller y finalizado éste se matriculó en la Universidad Complutense de Madrid para estudiar derecho, graduándose en 1924.

En un ciclo de la Juventud Universitaria Femenina comienza a exponer sus ideas y se convierte en una de las pocas abogadas del momento, comenzando a ejercer rápido como tal.

Republicana convencida, Clara perteneció a la organización de la Agrupación Liberal Socialista, pero la abandonó al no conseguir desligarla de la dictadura de Primo de Rivera.

En 1930 le preguntaron sobre sus ideas políticas y ella respondió: “República, república siempre, la forma de gobierno más conforme en la evolución natural de los pueblos”.

Cuando se proclamó la Segunda República en 1931, las mujeres podían postularse como candidatas al Congreso de los diputados, pero no tenían derecho a emitir su voto. Así fue el caso de Clara Campoamor que logró conseguir su escaño como parte del Partido Radical el 28 de junio de 1931.

Durante este periodo formó parte del consejo que elaboró la Constitución de la nueva República. Hasta 1931 el sufragio en España era censitario y ella quería hacerlo universal, creía que cada ciudadana o ciudadano debía tener derecho a votar, sin discriminación por raza o sexo.

Muchas de las personas que estaban en contra del voto femenino, consideraban que las mujeres no estaban preparadas para votar, ya que argumentaban que estaban muy influidas por la iglesia y por lo tanto votarían a la derecha.

Pero en el Congreso encontró una gran rival, una mujer, Victoria Kent, que pertenecía al Partido Republicano Radical Socialista, y que mostró un gran rechazo a sus ideas políticas.

En los partidos de izquierdas tampoco cuajaron sus ideas ya que consideraban que las mujeres votarían a partidos conservadores.

Aun así, y tras un intenso debate entre Clara Campoamor y Victoria Kent se aprobó el artículo 36 de la Constitución de la República, en el que se recogía el sufragio femenino. El sufragio femenino venció con 161 votos a favor y 121 en contra.

Este derecho se hizo efectivo en las elecciones del 33, en las que las mujeres pudieron elegir libremente a sus representantes.

En 1934 Clara abandonó el Partido Radical y en 1935 escribió su obra “Mi pecado mortal. El voto femenino y yo”.

En el año 1936 estalla la Guerra Civil Española y Clara Campoamor se exilia a Francia. Desde París escribe 'La revolución española vista por una republicana'.

En los 40 quiso volver a España, pero pesaba sobre ella una acusación de pertenencia a la masonería y decidió quedarse en el exilio.

Durante 10 años vivió en Buenos Aires y en 1955 se traslada a Suiza, concretamente a Lausana, donde ejerció como abogada y donde fallece a causa de un cáncer el 30 de abril de 1972.

Hoy en día Clara Campoamor es un referente para el feminismo y gracias a su defensa del sufragio femenino, hoy día las mujeres pueden votar libremente en España.

 

“Resolved lo que queráis, pero afrontando la responsabilidad de dar entrada a esa mitad del género humano en política, para que la política sea cosa de dos”.

Clara Campoamor.

 

 

 

Para celebrar esta importante efeméride esta semana os recomendamos:

 

 

EL VOTO FEMENINO Y YO: MI PECADO MORTAL

Clara Campoamor

 

 

Cien años después, ser una mujer, política, guerrera, feminista, que hace su trabajo, sigue siendo un desafío. Hoy como ayer, la escritura de las mujeres inteligentes se llena de ironía y humor, clarividencia y confianza.

La lucha de Clara Campoamor son varias: por abolir la prostitución, sueño que consigue con la llegada de la República después de infructuosos intentos; cambiar la jurisprudencia para abolir la pena de muerte y el empleo infantil, y el voto femenino, por cuya consecución fue abandonada por el partido radical.

 

 

FUENTES

 

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/campoamor_clara.htm

https://redhistoria.com/biografia-de-clara-campoamor/

https://canalhistoria.es/perfiles/clara-campoamor/

https://www.lainformacion.com/espana/como-fue-la-vida-de-clara-campoamor/6342008/

https://www.zendalibros.com/10-frases-clara-campoamor/

 

20 de noviembre de 2020

El voto femenino y yo: mi pecado mortal/CLARA CAMPOAMOR

El voto femenino y yo: mi pecado mortal/CLARA CAMPOAMOR

 

Ayer se cumplieron 87 años en que las mujeres pudieron votar por primera vez en España, y por ello queremos homenajear a la abogada, escritora y gran política CLARA CAMPOAMOR, que luchó incansablemente porque el voto femenino fuera posible.

 

 

Ayer se cumplieron 87 años en que las mujeres pudieron votar por primera vez en España, y por ello queremos homenajear a la abogada, escritora y gran política CLARA CAMPOAMOR, que luchó incansablemente porque el voto femenino fuera posible.

 

Clara Campoamor Rodríguez nació en Madrid el 12 de febrero de 1888. Era hija de un matrimonio formado por un contable de un periódico, Manuel Campoamor Martínez, y una modista, Mº Pilar Rodríguez Martínez. Tuvo dos hermanos, aunque desgraciadamente solo sobrevivió uno de ellos.

Y es que, en una semana de abril como ésta, pero de hace 48 años, fallecía en Lausana (Suiza) esta importante política española que logró incluir el voto femenino en la Constitución.

Clara Campoamor Rodríguez nació en Madrid el 12 de febrero de 1888. Era hija de un matrimonio formado por un contable de un periódico, Manuel Campoamor Martínez, y una modista, Mº Pilar Rodríguez Martínez. Tuvo dos hermanos, aunque desgraciadamente solo sobrevivió uno de ellos.

Cuando tenía 10 años su padre falleció, lo que la llevó a tener que dejar sus estudios para colaborar en la economía familiar; así, modista, dependienta o telefonista son algunos de los trabajos que realizó.

En 1909 consiguió plaza como auxiliar de Telégrafos del Ministerio de Gobernación. Fue destinada unos meses a Zaragoza y, después, cuatro años a San Sebastián.

En 1914 regresa a Madrid tras conseguir una plaza por oposición en el Ministerio de Instrucción Pública como profesora de taquigrafía y mecanografía.

Años más tarde trabajó como secretaria del director del periódico La Tribuna, puesto por el que empezó a interesarse por la política.

En 1920 inició bachiller y finalizado éste se matriculó en la Universidad Complutense de Madrid para estudiar derecho, graduándose en 1924.

En un ciclo de la Juventud Universitaria Femenina comienza a exponer sus ideas y se convierte en una de las pocas abogadas del momento, comenzando a ejercer rápido como tal.

Republicana convencida, Clara perteneció a la organización de la Agrupación Liberal Socialista, pero la abandonó al no conseguir desligarla de la dictadura de Primo de Rivera.

En 1930 le preguntaron sobre sus ideas políticas y ella respondió: “República, república siempre, la forma de gobierno más conforme en la evolución natural de los pueblos”.

Cuando se proclamó la Segunda República en 1931, las mujeres podían postularse como candidatas al Congreso de los diputados, pero no tenían derecho a emitir su voto. Así fue el caso de Clara Campoamor que logró conseguir su escaño como parte del Partido Radical el 28 de junio de 1931.

Durante este periodo formó parte del consejo que elaboró la Constitución de la nueva República. Hasta 1931 el sufragio en España era censitario y ella quería hacerlo universal, creía que cada ciudadana o ciudadano debía tener derecho a votar, sin discriminación por raza o sexo.

Muchas de las personas que estaban en contra del voto femenino, consideraban que las mujeres no estaban preparadas para votar, ya que argumentaban que estaban muy influidas por la iglesia y por lo tanto votarían a la derecha.

Pero en el Congreso encontró una gran rival, una mujer, Victoria Kent, que pertenecía al Partido Republicano Radical Socialista, y que mostró un gran rechazo a sus ideas políticas.

En los partidos de izquierdas tampoco cuajaron sus ideas ya que consideraban que las mujeres votarían a partidos conservadores.

Aun así, y tras un intenso debate entre Clara Campoamor y Victoria Kent se aprobó el artículo 36 de la Constitución de la República, en el que se recogía el sufragio femenino. El sufragio femenino venció con 161 votos a favor y 121 en contra.

Este derecho se hizo efectivo en las elecciones del 33, en las que las mujeres pudieron elegir libremente a sus representantes.

En 1934 Clara abandonó el Partido Radical y en 1935 escribió su obra “Mi pecado mortal. El voto femenino y yo”.

En el año 1936 estalla la Guerra Civil Española y Clara Campoamor se exilia a Francia. Desde París escribe 'La revolución española vista por una republicana'.

En los 40 quiso volver a España, pero pesaba sobre ella una acusación de pertenencia a la masonería y decidió quedarse en el exilio.

Durante 10 años vivió en Buenos Aires y en 1955 se traslada a Suiza, concretamente a Lausana, donde ejerció como abogada y donde fallece a causa de un cáncer el 30 de abril de 1972.

Hoy en día Clara Campoamor es un referente para el feminismo y gracias a su defensa del sufragio femenino, hoy día las mujeres pueden votar libremente en España.

 

“Resolved lo que queráis, pero afrontando la responsabilidad de dar entrada a esa mitad del género humano en política, para que la política sea cosa de dos”.

Clara Campoamor.

 

 

 

Para celebrar esta importante efeméride esta semana os recomendamos:

 

 

EL VOTO FEMENINO Y YO: MI PECADO MORTAL

Clara Campoamor

 

 

Cien años después, ser una mujer, política, guerrera, feminista, que hace su trabajo, sigue siendo un desafío. Hoy como ayer, la escritura de las mujeres inteligentes se llena de ironía y humor, clarividencia y confianza.

La lucha de Clara Campoamor son varias: por abolir la prostitución, sueño que consigue con la llegada de la República después de infructuosos intentos; cambiar la jurisprudencia para abolir la pena de muerte y el empleo infantil, y el voto femenino, por cuya consecución fue abandonada por el partido radical.

 

 

FUENTES

 

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/campoamor_clara.htm

https://redhistoria.com/biografia-de-clara-campoamor/

https://canalhistoria.es/perfiles/clara-campoamor/

https://www.lainformacion.com/espana/como-fue-la-vida-de-clara-campoamor/6342008/

https://www.zendalibros.com/10-frases-clara-campoamor/

 

20 de noviembre de 2020

LA BUENA SUERTE. Rosa Montero

LA BUENA SUERTE. Rosa Montero

 

«La alegría es un hábito.»

 

¿Qué impulsa a un hombre a bajarse anticipadamente de un tren y ocultarse en un pueblo de mala muerte? ¿Quiere recomenzar su vida o pretende acabar con ella? Tal vez esté huyendo de alguien, o de algo, o incluso de sí mismo, y el destino le ha traído a Pozonegro, un antiguo centro hullero que ahora agoniza. Por delante de su casa pasan trenes que pueden ser salvación o condena, mientras los perseguidores estrechan el cerco. La perdición parece estar más próxima cada día.

 

«La alegría es un hábito.»

 

¿Qué impulsa a un hombre a bajarse anticipadamente de un tren y ocultarse en un pueblo de mala muerte? ¿Quiere recomenzar su vida o pretende acabar con ella? Tal vez esté huyendo de alguien, o de algo, o incluso de sí mismo, y el destino le ha traído a Pozonegro, un antiguo centro hullero que ahora agoniza. Por delante de su casa pasan trenes que pueden ser salvación o condena, mientras los perseguidores estrechan el cerco. La perdición parece estar más próxima cada día.

Pero este hombre, Pablo, también conoce gente en aquel lugar maldito, como la luminosa, incompleta y algo chiflada Raluca, que pinta cuadros de caballos y tiene un secreto. Allí todos arrastran algún secreto, algunos más oscuros y peligrosos que otros. Y algunos simplemente ridículos. También hay humor en ese pueblo triste, porque la vida tiene mucho de comedia. Y gente que finge ser quien no es, o que oculta lo que planea. Es el gran juego de las falsedades.

Un mecanismo de intriga hipnotizante desvela poco a poco el misterio de ese hombre, y al hacerlo nos muestra el interior de lo que somos, una radiografía de los anhelos humanos: el miedo y la serenidad, la culpa y la redención, el odio y el deseo. Esta novela habla del Bien y del Mal, y de cómo, pese a todo, el Bien predomina. Es una historia de amor, de amor tierno y febril entre Raluca y el protagonista, pero también de amor por la vida. Porque después de cada derrota puede haber un nuevo comienzo, y porque la suerte sólo es buena si decidimos que lo sea.

 

13 de noviembre de 2020

 

EL INFINITO EN UN JUNCO: LA INVENCIÓN DE LOS LIBROS EN EL MUNDO ANTIGUO. Irene Vallejo

EL INFINITO EN UN JUNCO: LA INVENCIÓN DE LOS LIBROS EN EL MUNDO ANTIGUO. Irene Vallejo

 

De humo, de piedra, de arcilla, de seda, de piel, de árboles, de plástico y de luz... Un recorrido por la vida del libro y de quienes lo han salvaguardado durante casi treinta siglos.

 

De humo, de piedra, de arcilla, de seda, de piel, de árboles, de plástico y de luz... Un recorrido por la vida del libro y de quienes lo han salvaguardado durante casi treinta siglos.

Este es un libro sobre la historia de los libros. Un recorrido por la vida de ese fascinante artefacto que inventamos para que las palabras pudieran viajar en el espacio y en el tiempo. La historia de su fabricación, de todos los tipos que hemos ensayado a lo largo de casi treinta siglos: libros de humo, de piedra, de arcilla, de juncos, de seda, de piel, de árboles y, los últimos llegados, de plástico y luz.

Es, además, un libro de viajes. Una ruta con escalas en los campos de batalla de Alejandro y en la Villa de los Papiros bajo la erupción del Vesubio, en los palacios de Cleopatra y en el escenario del crimen de Hipatia, en las primeras librerías conocidas y en los talleres de copia manuscrita, en las hogueras donde ardieron códices prohibidos, en el gulag, en la biblioteca de Sarajevo y en el laberinto subterráneo de Oxford en el año 2000. Un hilo que une a los clásicos con el vertiginoso mundo contemporáneo, conectándolos con debates actuales: Aristófanes y los procesos judiciales contra humoristas, Safo y la voz literaria de las mujeres, Tito Livio y el fenómeno fan, Séneca y la posverdad… 

Pero, sobre todo, esta es una fabulosa aventura colectiva protagonizada por miles de personas que, a lo largo del tiempo, han hecho posibles y han protegido los libros: narradoras orales, escribas, iluminadores, traductores, vendedores ambulantes, maestras, sabios, espías, rebeldes, monjas, esclavos, aventureras… Lectores en paisajes de montaña y junto al mar que ruge, en las capitales donde la energía se concentra y en los enclaves más apartados donde el saber se refugia en tiempos de caos. Gente común cuyos nombres en muchos casos no registra la historia, esos salvadores de libros que son los auténticos protagonistas de este ensayo.

Premio el Ojo Crítico de Narrativa 2019, Premio Las Librerías Recomiendan de No Ficción 2020, y Premio Nacional de Ensayo 2020.

 

6 de noviembre de 2020

LA MANSIÓN DE LAS TRÍBADAS. Lola Van Guardia

LA MANSIÓN DE LAS TRÍBADAS. Lola Van Guardia

 

Amores, desamores, diversión, negocios y unas gotas de misterio, son los ingredientes principales de esta novela cuya trama se desarrolla en torno una casa de turismo rural para mujeres.

Con su habitual estilo, ágil, inteligente, chispeante y lleno de ironía., la autora nos adentra de nuevo en ese mundo suyo donde reina la parodia.

 

Amores, desamores, diversión, negocios y unas gotas de misterio, son los ingredientes principales de esta novela cuya trama se desarrolla en torno una casa de turismo rural para mujeres.

Con su habitual estilo, ágil, inteligente, chispeante y lleno de ironía., la autora nos adentra de nuevo en ese mundo suyo donde reina la parodia.

Este libro completa una trilogía que comienza en 1997 junto a la obra “Con pedigree” y “Plumas de doble filo” en 1999, saga en la que esta autora ha logrado combinar de forma ingenioso el suspense, el erotismo y la ternura, configurando un universo de mujeres lleno de humor.

 

 

30 de octubre de 2020

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