Enciclopedia de Mujeres "Oliva Sabuco"

Amalia Avia Peña

Amalia Avia Peña

Pintora. Académica de la Real Academia de Bellas Artes de Toledo [Santa Cruz de la Zarza, 1930-Madrid, 2011]
Su infancia marcada por la guerra y la posguerra transcurre entre su pueblo y Madrid, tras la muerte de su padre durante la contienda. Se forma como pintora en los 50 en el estudio madrileño de Eduardo Peña. En esa década conoce a muchos de sus amigos y posteriores compañeros de generación como Esperanza Parada, Antonio López, Julio López y el que será su marido, Lucio Muñoz. Francisco Nieva se refería a su pintura realista, nunca hiperrealista, como el retrato de la melancolía barojiana.
*Retrato Archivo Fotográfico Web de Lucio y Amalia
 
 

Isabel González-Alegre Fanjul

Isabel González-Alegre Fanjul

Empresaria de las telecomunicaciones.
[Toledo, 1867- Aranjuez, 1937]
 
Aunque sus orígenes familiares proceden de Asturias, nuestra ilustre paisana nació en Toledo y contribuyó de manera decisiva al progreso de la ciudad en el siglo XIX al implantar el teléfono en la actual capital de Castilla-La Mancha en 1890. Era una mujer muy culta que hablaba francés y leía con voracidad cualquier tipo de libros. Se casó con el juez progresista Rafael Corcuera y fundó junto a él la primera concesionaria de servicio telefónico de Toledo, figurando esta a nombre suyo, algo inusual en aquellos años. Sin duda, fue una de las grandes pioneras del mundo empresarial de su época.
 
*Retrato correspondiente al portal Fábrica de la Memoria.

Juana I de Castilla

Juana I de Castilla

Reina de Castilla, Aragón, Navarra, Nápoles, Sicilia y Cerdeña [Castillo de Cifuentes, 1479 - Tordesillas, 1555]
Fue la tercera hija de los Reyes Católicos naciendo probablemente en el Castillo de Cifuentes durante un viaje de la corte itinerante. Tras la muerte de sus hermanos mayores se convirtió en la “primera reina de España” en cuanto a que su corona agrupaba Castilla, Navarra, Aragón, Mallorca, Valencia y el condado de Barcelona, además de los reinos de Nápoles, Sicilia y Cerdeña. Apodada “la loca” la historia ha ido demostrando la ausencia de tal demencia crónica, decantándose por una estrategia política para apartarla del trono.
*Retrato realizado por Maestro de la Vida de San José a comienzos del s.XVI, propiedad del Museo Nacional de Escultura de Valladolid

Leopolda Gassó y Vidal

Leopolda Gassó y Vidal

Leopolda Gassó y Vidal  (Quintanar de la Orden, 1848-Madrid, 1885) es una de las mujeres poco conocidas de nuestra región. Como pintora tuvo un recorrido limitado, sus ensayos sobre el papel de la mujer en las bellas artes y en las ideas estéticas tuvo bastante eco en un momento crucial en la lucha por romper la inercia de siglos, aunque, lamentablemente, su temprana muerte nos privó de una de las mentes más preclaras de entre las de su generación a pesar de que tuvo la limitación de nacer en el mundo rural o periférico, donde los obstáculos al desarrollo creativo o al protagonismo femenino son mayores. Como a muchas pintoras del momento, se le asignaba el apelativo de “pintora de afición”. Hija única, hizo de su proyección pública y creación artística y literaria su andadura vital. En el Madrid efervescente del Sexenio participó en asociaciones femeninas, en las que coincidió con Concepción Gimeno o Concepción Arenal, fue miembro de una Logia masónica las hijas del Sol, y durante esos años comenzó a escribir artículos y ensayos sobre la mujer y su papel en la vida pública a la par que se hizo discretas obras de pintura y de poesía.  Su temprana muerte hizo que su madre, ya viuda, la publicase, en 1891, una Colección de sus trabajos literarios.
 
 
*Autoria: Francisco García Martín: Leopolda Gassó y Vidal (Quintanar de la Orden, 1848-Madrid, 1885). Edit. Ledoira, Toledo, 2020, IBSN: 978-84-16838-92-9, 196 págs. Obra editada con el patrocinio del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha.
 

Luisa Rosado

Luisa Rosado

Matrona.
[Toledo, ¿?- ¿?, s.XVIII]
 
El Tribunal del Real Protomedicato la habilitó con el Arte de Partera en 1765, ejerciendo en Zamora antes de ubicarse en la corte madrileña donde trabajó como matrona en el Real Colegio de Niños Desamparados. Sin embargo, las comadronas empezaron a perder su hegemonía en la asistencia al parto, un nuevo orden profesional que la toledana se empeñó en revertir. Su experiencia y reconocimiento la llevaron a publicar un cartel con sus servicios, ofreciéndose incluso a asistir a María Luisa de Parma. Fue una pionera reivindicadora de la profesión de matrona. 
 
 

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