Historicas

Milena o el fémur más bello del mundo / Jorge Zepeda Patterson

Milena o el fémur más bello del mundo / Jorge Zepeda Patterson

Una vigorosa novela de acción y amor que denuncia los abusos de poder y la corrupción, pero que, sobre todo, nos muestra el alma abierta de una mujer vejada, como tantas otras, en un mundo cada vez más globalizado. La belleza de Milena también fue su perdición. Convertida en esclava sexual desde la adolescencia, intenta huir cuando muere su protector, un magnate de la comunicación que sufre un fallo cardiaco mientras hace el amor con ella.

En su angustiosa fuga, se cruza con los Azules, un trío de justicieros formado por el periodista Tomás Arizmendi, la política Amelia Navarro y el especialista en alta seguridad Jaime Lemus. Que desesean liberarla, pero Milena guarda con recelo un espinoso misterio que atesora en su libreta negra y que supone su salvación y, sobre todo, su venganza.
 
***Fuente: http://www.eldiario.es/
***Fuente:  http://www.jorgezepeda.net/biografia/
 ***Fuente: http://reginairae.blogspot.com.es/  

La vida era eso / María Carmen Amoraga Toledo

La vida era eso / María Carmen Amoraga Toledo

La muerte fulminante de su marido deja a Giuliana devastada y sola con dos hijas pequeñas. Superar un día tras otro está poniendo a prueba su resistencia y su imaginación, mientras pasa de la incredulidad al enfado, y de ahí a la idealización de su relación con William.
 
Descubre entonces, además de irrepetibles momentos que su memoria convoca una y otra vez, el legado más hermoso de William: una intensa red de relaciones que le traerán una nueva forma de estar en el mundo y le enseñarán, gracias al apoyo de otras personas, que aprender a perder es aprender a Vivir.

La muerte fulminante de su marido deja a Giuliana devastada y sola con dos hijas pequeñas. Superar un día tras otro está poniendo a prueba su resistencia y su imaginación, mientras pasa de la incredulidad al enfado, y de ahí a la idealización de su relación con William.
 
Descubre entonces, además de irrepetibles momentos que su memoria convoca una y otra vez, el legado más hermoso de William: una intensa red de relaciones que le traerán una nueva forma de estar en el mundo y le enseñarán, gracias al apoyo de otras personas, que aprender a perder es aprender a Vivir.
 
A través de conversaciones, recuerdos, comentarios espontáneos de las redes sociales, escenas cotidianas, con vitalidad y sin dramatismo, y un cicatrizante sentido del humor. Carmen Amoraga construye una novela intima y universal sobre el amor y la pérdida, el valor de lo vivido y lo por vivir.
 
El tema de esta novela es el duelo, como encarar la pérdida de una persona querida, pero también extrapolable a otras pérdidas que podamos sufrir, porque el duelo es un periodo necesario para asimilar ciertas ausencias y no es necesario que sean tan drásticas como la muerte.
 
Con Giuliana vamos pasando por las cinco fases del duelo, con ella vamos progresando y vamos viviéndolas, es imposible no empatizar con ella, no sentir el dolor que ella siente, no hundirse con ella y renacer después, no enfadarse, no sentirse culpable. Giuliana vive subida a una montaña rusa de sentimientos. Para ello la autora divide la novela en cinco partes, Negación, Ira, Negociación, Depresión y Aceptación.
 
Giuliana, la protagonista de La vida era eso, es una persona introvertida, tímida en exceso, tanto que parece antisocial, en la vida solo necesitaba a William y a sus hijas. Su marido siempre le echaba en cara el poco esfuerzo que hacía para comunicarse con los demás, para caerles simpática. Pero Giuliana no hacía caso de estas cosas. Para sociable ya estaba su marido, que caía bien a propios y a extraños, tanto en la vida real como en la red. Giuliana ni siquiera tenía perfil de Facebook y  recriminaba a William que dedicara más tiempo a las amistades virtuales que a ella misma.
 
Con un carácter así, quedarse sola en un país que no es el suyo y al cargo de dos hijas se le antoja imposible, añora a William cada segundo de su vida y si no fuera por sus hijas se reuniría con él. Comienza así la batalla por al supervivencia, se coloca la careta de supermamá y encara un día si y otro también. Y todo esto nos lo cuenta en primera persona, nos hace participes de su estado de ánimo, la vemos fingir con sus hijas y llorar en su habitación cuando cree que ellas duermen.
 
Carmen Amoraga introduce las redes sociales en la trama de la novela, porque hoy es una opción más. Giuliana no es una mujer sociable, su excesiva timidez le hace ser incluso antipática. Antes de morir William le hizo escribir en su muro de Facebook, y una vez que él se ha ido, es en este muro donde ella se vuelca, cree que de esa forma se comunica con él, se reencuentra con él.
 
De esta forma Giuliana descubre la magia de las redes sociales, el estar acompañada cuando en realidad estas sola, el apoyo, el calor de esas presencias aunque no puedas recibir un abrazo. Lo que postea en el muro es muy emotivo y hacen emerger a la Giuliana más entera, a la mujer dolorida que quiere seguir adelante.
 
Descubierta la magia Giuliana se crea su propio perfil, pero no por ello cierra el de William, ese le sirve para recordarlo, para sentirlo más cerca, pero no para recrearse en el dolor, ni regodearse en él, lo usa de terapia sin ser consciente de ello.
 
Carmen Amoraga con esta novela hace un homenaje a su amiga Viviana a quien convierte en Giuliana. La trama nos lleva de la mano en esta enseñanza a superar el dolor de la pérdida. Una vorágine de sentimientos arrasa a la protagonista y de la misma forma a quien lee su novela.
 
***Fuente: http://detintaenvena.blogspot.com.es/
***Fuente:  http://escritoras.com/escritoras/Carmen-Amoraga

María Cambrils. El despertar del feminismo socialista / Rosa Solbes, Ana Aguado y J. Miquel Almela

María Cambrils. El despertar del feminismo socialista / Rosa Solbes, Ana Aguado y J. Miquel Almela

La monografía reúne biografía, textos y contextos de María Cambrils, una escritora tan valorada en su momento como olvidada después. La obra recoge por primera vez la vida, el pensamiento y las propuestas de la valenciana María Cambrils (1877-1939), una de las impulsoras del feminismo desde el punto de vista teórico dentro del socialismo en la España de principios del siglo XX y cuya figura es prácticamente desconocida por el público.


María Cambrils Sendra (El Cabañal,Valencia, 1877-Pego 1939) fue durante muchos años militante de hierro, articulista incansable, valerosa polemista y autora de una de las “biblias” de la liberación de la mujer: ‘Feminismo Socialista’, modesto volumen editado a sus expensas en Valencia, el año 1925 y dedicado a Pablo Iglesias, al que consideraba “venerable maestro”. Una mujer generosa y entusiasta que destinó la recaudación a financiar la imprenta de El Socialista y la nota introductoria a conminar: “Todo hombre que adquiera y lea este libro deberá facilitar su lectura a las mujeres de su familia y de sus amistades, pues con ello contribuirá a la difusión de los principios que conviene conozca la mujer en bien de las libertades ciudadanas”.
Clara Campoamor la elogió: “Este libro es algo más que ‘un ariete contra la opresión masculina y las mentiras convencionales’ porque no solo ataca, sino que llama a la lucha y conforta en ella
Cierto que algunas historiadoras especializadas en los estudios de género la habían incluido en sus trabajos, siempre en referencia al mencionado volumen, pero sin más datos sobre su vida o el resto de su obra, hasta hace poco ignorados u olvidados. Como Mary Nash y la propia co-autora de esta monografía, Ana Aguado.
No sería arriesgado pensar que Cambrils y Campoamor ni siquiera se llegaran a conocer personalmente, y desde luego nunca formaron parte del mismo partido, aunque sus coincidencias fueron muchas en el terreno del feminismo, y su respeto mutuo incuestionable. Aquí hay que destacar que la radicalidad y el apasionamiento con que María defendía sus tesis nunca le inspiró sectarismo alguno, ni le impidió reconocer los méritos de tantas figuras destacadas que trabajaban en campos bien distintos y mantenían ideologías diversas. Todo lo contrario, en algunos de sus artículos realiza auténticos catálogos de mujeres que consideraba habían sido o eran importantes para el progreso de la Humanidad.
Registros y censos  han guiado, la reconstrucción de la peripecia vital de esta mujer que llegaría a formar parte de la élite intelectual obrera a través de un proceso de aprendizaje absolutamente autodidacta. Hija de obrero y de madre analfabeta, emigrados desde Pego a Valencia, llegó a ser durante los años 20 prácticamente la única columnista habitual de El Socialista, firmando artículos que se insertaban junto a los del mismo Pablo Iglesias, Julian Besterio, Andrés Saborit, Indalecio Prieto o Largo Caballero. También colaboró con otras cabeceras de prensa obrera y republicana como ‘El Pueblo’, ‘El obrero’ de Elche, Revista Popular, El Obrero Balear, El Popular, El Mundo Obrero, La Voz del Trabajo… Y han sido sus propias colaboraciones las que han aportado indicios ciertamente sorprendentes.
María Cambrils nunca pretendió “contar su vida” en tales escritos, pero algunas pistas se le acababan deslizando entre las argumentaciones contra el “feminismo catequista”. Azote de prejuicios religiosos y de “el hermetismo confesional”, resulta que ella, descaradamente anticlerical, recuerda su “vida conventual” y maneja textos religiosos con una solvencia pasmosa, dejando siempre bien claro que a su entender nada quedaba del espíritu compasivo del viejo cristianismo defensor de los más débiles, de la esencia ideal que formuló “El Crucificado”. Sus códigos morales son La Biblia y las Cartas de Santa Teresa de Jesús. Pero también El Capital de Marx. Todo lo cual nos lleva a concluir que la escritora feminista pudo haber sido monja durante una temporada, tras enviudar muy joven de José Martínez Dols, sin que hayamos podido localizar tiempo y lugar, ni mucho menos los vericuetos que la llevaron a emparejarse después con un antiguo anarquista murciano mudado en socialista radical.
Sí cuenta, en cambio, que lecturas y charlas con una vecina en Valencia le abrieron los ojos hacia la doctrina de la redención proletaria y el papel que las mujeres habían de tener en ella. Muy inspirada por Bebel, escribe: “las mujeres obreras españolas no podemos olvidar que la única fuerza política de solvencia moral francamente defensora del feminismo es el socialismo”. Tras insistir en la necesaria vinculación entre feminismo y socialismo, planta cara a la misoginia obrera, defiende el voto de las mujeres, y reprocha a muchos compañeros que nunca se hayan preocupado por la igualdad, por la formación de sus parejas e hijas, y que no luchen por el derecho al sufragio: “La mujer moderna aspira a coparticipar del derecho, no a imponerse, como sostienen caprichosamente los enemigos del feminismo. No queremos piedad sino justicia”.
Además del voto femenino y del papel de la Iglesia, temas recurrentes en sus artículos son la enseñanza, la maternidad, la investigación de la paternidad, el “feudalismo agrícola”, el antifeminismo disfrazado, el divorcio, los avances y los problemas de las mujeres en otros lugares del mundo, la organización femenina. Maneja un léxico sumamente personal y una prosa no exenta de sentido del humor, pero muy contundente, sin miedo a la confrontación dialéctica sean sus contrincantes hombres o mujeres, “consagrados” o desconocidos. Unas son “sabias de cíngulo y de pan comer”, otros “clerocatequistas” o “gansos de pluma estilográfica”. Marañón es “pigmeo y liliputiense” y el doctor Bartual, defensor de “ese enorme sofisma de la craneología comparada” merece una tunda verbal por sus conferencias sobre la inferioridad del cerebro femenino: “Cree el eminente laringólogo -creencia que consideramos producto de un desconocimiento absoluto de la realidad económica- que la razón de las desigualdades civiles entre los sexos tiene su pie forzado en diferencias establecidas por la Naturaleza”.
Nuestra autora representó un punto de inflexión clave en la formulación de los planteamientos igualitarios y feministas en el seno del socialismo del primer tercio del siglo XX en España, y es por ello por lo que la Universidad de Valencia aceptó editar la monografía. Se reúnen en ella más de un centenar de artículos publicados entre 1924 y 1934, una reedición del libro ‘Feminismo Socialista’, una aproximación biográfica, un análisis histórico y otros materiales documentales. Y un prólogo de Carmen Alborch, en el que muestra su extrañeza por el olvido en torno a esta importante figura: “Cuanto más sabemos, más nos indignan estas ausencias, los silencios. Y más nos afianzamos en la idea de que es necesario hacer historia, memoria, tener memoria política. Incluir a las mujeres como sujetos de la historia, desvelar y publicitar en los espacios educativos y de divulgación, utilizando las redes y las nuevas tecnologías, también el patrimonio en femenino. Porque es patrimonio de la humanidad y como tal hay que conocerlo, reconocerlo, y conservarlo”
 
***Fuente: www.llibresvalencians.com/Joan-Miquel-Almela-Cots_va_17_109_0.html
***Fuente:  www.feministasvalencianas.wordpress.com/rosa-solbes/   
***Fuente http://gehtid.blogs.uv.es/ana-aguado-higon/   

La loca del desván / Sandra M. Gilbert y Susan Gubar

La loca del desván / Sandra M. Gilbert y Susan Gubar

Sandra M. Gilbert y Susan Gubar ofrecen con este texto una atrevida y novedosa interpretación de las grandes escritoras del siglo XIX, y al hacerlo así, presentan la primera demostración de la existencia de una imaginación claramente femenina.


Este libro surgió de un curso impartido por ambas autoras en el que al leer lo que escribieron las mujeres, desde Jane Austen y Charlotte Brontë hasta Emily Dickinson, Virginia Woolf y Silvia Plath, se sorprendieron por la consistencia de temas e imágenes que se hallaban en las obras de escritoras con frecuencia distantes unas de oras geográfica, histórica y psicológicamente. Incluso al estudiar sus logros en géneros radicalmente diferentes, descubrieron lo que comenzó a parecer una tradición literaria manifiestamente femenina, una tradición abordada y apreciada por muchas lectoras y escritoras, pero que nadie había definido aún en su totalidad. Imágenes de encierro y fuga, fantasías en las que dobles locas hacían de sustitutas asociales de “yoes” dóciles, metáforas de incomodidad física manifestada en paisajes congelados e interiores ardientes: estos modelos reaparecían a lo largo de toda esta tradición, junto con las descripciones obsesivas de enfermedades como la anorexia, la agorafobia y la claustrofobia.
Las autoras proponen una serie de preguntas, como punto de partida de su crítica en la que hacen un recorrido por la situación de la mujer literata del siglo pasado:
    ¿ Dónde deja  a la mujer literata una teoría de la literatura implícita o explícitamente patriarcal?
    ¿ qué significa ser una mujer escritora en una cultura cuyas definiciones fundamentales de la autoridad literaria son franca o encubiertamente patriarcales?
    ¿Cómo influyen en los modos que estas prueban la pluma?
    ¿Cómo afectan las advertencias patriarcales en la voz de la escritora?
    ¿Trata ella de sonar como la voz masculina, imitando su tono, sus inflexiones, sus expresiones, su punto de  vista?
    ¿ Le ' responde ' con su propio vocabulario, su propio timbre, insistiendo en el punto de vista propio?
CONCLUSIÓN: 
    " Si las mujeres contemporáneas sí prueban ya la pluma con energía y autoridad, sólo son capaces de hacerlo porque sus antepasadas de los siglos XVIII y XIX lucharon en un aislamiento que sintieron como enfermedad, una enajenación que sintieron como locura, una oscuridad que sintieron como parálisis, para superar la ansiedad de la autoría que era endémica en su subcultura literaria "
    " La literata siempre ha afrontado oposiciones igualmente degradantes cuando ha tenido que definir su presencia pública en el mundo [ ... ] como observó Woolf, la escritora parece encerrada en un doble y desconcertante brete: tenía que escoger entre admitir que ' sólo era una mujer ' o reclamar que ' era tan buena como un hombre  '  ".
    " George Sand ( y siguiéndola ) George Eliot utilizaron con gran fama una especie de encarnación masculina para conseguir que los hombres aceptaran su seriedad intelectual "
¿Cómo podría existir una gran tradición de literatura escrita por mujeres?
    " Existe una tradición que abarca esencialmente las obras de las escritoras del  S.XIX que hallaron modos viables de sortear las estrategias problemáticas " 
    " En la literatura escrita por mujeres, la loca no es simplemente, como podría serlo en la literatura masculina, una antagonista o enemiga de la heroína. Más bien suele ser en cierto modo la doble de la autora, una imagen de su ansiedad y furia ". 
Esta obra fue finalista del Premio Pulitzer en el apartado de no ficción en 1980 y Premio Nacional de la Crítica Literaria en 1979, este exhaustivo y original manual de literatura de escritoras del XIX se ha convertido en un texto clásico y de obligada lectura.
 
***Fuente: http://mural.uv.es/teloro/feminismo.html
 
 

A la sombra de Lilith / Carmen Posadas y Sophie Courgeon.

A la sombra de Lilith / Carmen Posadas y Sophie Courgeon.

Carmen Posadas y Sophie Courgeon se han atrevido a desmontar en A la sombra de Lilith, ese postulado bíblico que hace de Eva la madre del mundo y de la mujer, el origen de todos los males.

Carmen Posadas y Sophie Courgeon se han atrevido a desmontar en A la sombra de Lilith, ese postulado bíblico que hace de Eva la madre del mundo y de la mujer, el origen de todos los males.
Lilith, la primera mujer de Adán según la leyenda judía, acabó marchándose del paraíso porque no quiso someterse a las imposiciones de Adán. Y a Lilith, símbolo de la libertad, de la fecundidad, germen de la Gran Madre de las civilizaciones antiguas, recurren Carmen Posadas y Sophie Courgeon para lanzar este alegato en favor de la igualdad entre el hombre y la mujer, que es también el anuncio del amanecer de una nueva era en la que las mujeres están recuperando el brío independiente y rebelde de Lilith, abandonado para siempre la sombra de la “Eva sumisa, Eva silenciada, Eva encadenada”.
Porque “no lo olvidemos –dicen las autoras–: no somos hijas de Eva, somos hijas de Lilith”. Eva fue la mayor impostura de todos los tiempos. Los hombres la impusieron, y con ella la “inferioridad natural” de la mujer, se proclamaron superiores e impusieron su supremacía en todo el planeta. Aunque minoritarias, las hijas de Lilith no desaparecieron. Las hubo, muy escasas, que impusieron su sello en el mundo porque el destino o el azar las puso al lado de hombres poderosos”.
En “A la sombra de Lilith: en busca de la igualdad perdida”, las autoras comparten un revelador ensayo sobre el origen del modelo patriarcal, su agotamiento y el nuevo papel de la mujer en la sociedad moderna.
Partiendo de una libre interpretación de los mitos bíblicos, las autores confirman el origen eminentemente cultural de los modelos de convivencia machistas, sustentados en apócrifos supuestos de superioridad masculina.
Renunciando a tentaciones feministas, las ensayistas exploran los territorios de la mitología dominante en la materia, sobre la que reposó durante siglos- la tesis sustentadora de la hegemonía masculina.
El trabajo confirma que una de las primeras concepciones que el propio avance de la ciencia demolió, es el relativo a la relación entre las dimensiones del cerebro y el cociente intelectual de los individuos.
Sin renunciar a la ironía y la mordacidad, Posadas y Courgeon explican el fundamento original de este aberrante sofisma que, con el tiempo, desapareció como fuente de legitimación de la presunta supremacía del hombre sobre la mujer.
Las escritoras sostienen su discurso crítico en las obvias diferencias entre ambos sexos, aunque desestiman que ellas justifiquen eventuales desigualdades.
Invocando explicaciones científicas cuyo rigor está sin dudas avalado por especialistas, el libro abunda en explicaciones en torno a la crucial incidencia de las hormonas en la determinación del sexo e incluso en cualidades y características inherentes al género.
Además, las autoras establecen las diversas relaciones de causalidad existentes entre la herencia genética asociada al sexo y la teoría de aprendizaje social, que determinan una mayor inclinación del hombre hacia el cálculo matemático y la ciencias duras y una cualidad más desarrollada en la mujer para el lenguaje y la creación artística.
Obviamente, ambas investigadores analizan la crucial incidencia del conocimiento empírico en las conductas masculinas y femeninas, sin desestimar el componente genético en la materia.
Citando escritos y testimonios de célebres pensadores muy respetados, Carmen Posadas y Sophie Courgeon reafirman cómo la permanente apología del macho fue edificando el modelo patriarcal que se consolidó con el devenir de los siglos.
La pesquisa desarrollada por ambas escritoras coadyuva a la construcción de nuevas y revulsivas hipótesis, nacidas a la luz de revelaciones que reivindican el papel de la mujer durante los primeros tramos de la prehistoria.
Partiendo de esas investigaciones, la obra sostiene la teoría del matriarcado ancestral, que confirma la existencia de una cultura de convivencia que precedió al patriarcado convencional.
En efecto, en tiempos en que la especia humana desarrollaba un nomadismo a la intemperie, las mujeres se dedicaban particularmente a la recolección de frutos silvestres. Sin embargo, en ausencia de los hombres que salían a cazar, ejercían un indudable dominio sobre el espacio comunitario.
Ese privilegio de detentar el poder y el control de las primeras sociedades humanas, cesó con la adquisición de los hábitos sedentarios impuestos por la agricultura.
Ese fue, según las autoras, el principio del fin del incipiente matriarcado prehistórico y el comienzo de una relación de subordinación.
La tesis sostiene que el origen de la hegemonía masculina se sitúa en el período neolítico, se consolida en la denominada edad de los metales y se institucionaliza definitivamente en la antigüedad.
Dos elementos sin dudas determinantes para el nacimiento del nuevo modelo de convivencia, fueron la propiedad privada de la tierra y las guerras de conquista, que fortalecieron considerablemente el poder del hombre.
En el decurso de este documentado libro, las escritoras corroboran que la génesis de la sumisión de la mujer a la voluntad autoritaria del varón encuentra también abundantes sustentos en la filosofía de la Grecia clásica.
Aristóteles, admirado en muchos casos por la lucidez y amplitud de su pensamiento fue, en cambio, un misógino exacerbado, que proclamó un discurso salvajemente discriminatorio. Siempre minimizó el papel de la mujer, a la que asignaba el mero rol de hembra reproductora.
Incluso, el filósofo cometió el desaguisado de definir a las niñas que nacían como “machos mutilados”, en una afirmación que no resiste el menor análisis a excepción del rechazo.
Este trabajo demuestra, además, que también las religiones judeocristianas tuvieron particular incidencia en la construcción del mito de la superioridad masculina.
La exaltación de un dios todopoderoso que infunde temor a sus fieles y gobierna sus voluntades, es también una reproducción de la flagrante relación de desigualdad de género.
Las autoras confirman, sin lugar a dudas, que tanto la mitología griega como los cultos monoteístas, consideraban a la mujer como “impura” e “imperfecta”. También la acusaban de “lasciva”, “falsa” y “engañosa” y la responsabilizaban por los pecados del hombre.
Las agudas investigadoras escrutan pormenorizadamente la historia, para fustigar la perdurabilidad del intolerante modelo patriarcal.
Este proceso conoció numerosos altibajos en el devenir del tiempo que coincidieron con guerras y revoluciones, circunstancias excepcionales que permitieron un mayor protagonismo de la mujer, por la partida del hombre al frente de batalla.
Sin embargo, pasadas estas situaciones de excepción, ambos sexos retomaban sus roles habituales, institucionalizados por un statu quo de subordinación que perduró durante siglos. Hoy, felizmente, por lo menos en Occidente, el modelo exhibe visibles síntomas de agotamiento.
En una postura sin dudas muy personal, las autoras critican ácidamente al instituto del matrimonio, que, en muchos casos, legaliza la hegemonías masculina.
En tal sentido, destacan la evolución en la valoración de las solteras, de un pasado remoto en el que eran consideradas díscolas e inadaptadas, a la imagen actual asociada a la libertad y la emancipación.
Renunciando a eventuales abordajes complacientes, Posadas y Courgeon afirman que la mujer ha sido víctima pero también cómplice del hombre, por celebrar alianzas de mutua conveniencia que le permitieron gozar de privilegios y hasta compartir el poder.
Para afirmar esta tesis, en la segunda mitad de este libro, las narraciones reconstruyen, brevemente, biografías de doce relevantes mujeres que, en más de un aspecto, gobernaron entre bambalinas.
Entre las historias más relevantes destacamos particularmente la de Livia Drusilla, esposa del emperador romano Octavio, cuya influencia sobre el gobernante fue determinante para el futuro de la más poderosa civilización del mundo antiguo.
Otro personaje femenino sin dudas relevante fue Teodora, la compañera del emperador bizantino Justiniano. Esta mujer de origen humilde que sobrevivió a su pobreza mediante el ejercicio de la prostitución, fue un auténtico sostén del poder de su esposo.
Sin embargo, también fue responsable de brutales actos de represión de opositores que intentaban apropiarse del gobierno.
Entre la selección de mujeres evocadas en este libro, sobresalen también Malinche, la princesa maya amante del conquistador Hernán Cortés, Roxelana, que reinó junto al poderoso Solimán, la revolucionaria francesa conocida como Madame Roland, cuya cabeza cayó bajo el filo de la guillotina, Jiang Qing, la esposa de Mao, y, naturalmente, Eva Duarte de Perón.
La alusión a estas y otras protagonistas tiene un doble propósito: reivindicar a mujeres que sobresalieron en un mundo gobernado por hombres y demostrar que, en muchos casos, el sexo femenino también asumió el papel de victimario.
Carmen Posadas y Sophie Courgeon, han desplegado en este apasionante trayecto por la historia de la mujer, desde el Neolítico hasta los movimientos emancipadores del siglo XIX, una notable prosa, que hace que A la sombra de Lilith se convierta también en una narración fresca, ágil y original. Escrita, además, con un sólido armazón documental y la convicción de que el cambio de los roles de hombres y mujeres es posible.
En este revelador ensayo, construyen un sólido alegato que apunta a reposicionar a la mujer en el mapa de la sociedad.
 
***Fuente: www.carmenposadas.net/
***Fuente: www.lr21.com.uy/

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